martes, 15 de junio de 2010

Nombre de tres letras

Plástica realidad, vinílica, atónita por un cielo que se estrelló con las manos hacía el exterior, permitiendo de alguna manera tan extraña, como lo es tu ser, poder encender alguna luz que haría vislumbrar esa zalamería mediocre de lo que fue un primer encuentro.
Alguna palabra de todas aquellas pronunciadas sin acudir a la razón, tuvo algo que ver con la partida y creación del universo en varias décadas del tiempo, el mismo que culpo por lo que no pasa, se tienta, se mueve, calienta las cabezas de los que atravesados por varias estacas de canela arden en su corazón y quieren pretender huir de lo que mismos construyeron con terroríficos alaridos de placer.

Una línea continua se traza en el viento que pasa por encima de mi cabeza, como si tuviera algún sentido poder escapar del vacío en blanco penetrante, que me reconforta con la mirada el poder pensar que no sólo existe ese color; y es cuando el sabor se exterioriza en tan suculenta y magnífica resistencia de mi paladar. – “Así que anda, la nada está contigo… y ve a tu casa enciérrate y quítate esas ideas estúpidas de la cabeza”- . De nuevo, un silencio estremece lo que hacía años no pasaba por el sistema nervioso.

Entonces hay que transferir todos los pensamientos a un colchón de agua, debajo de él sentirá un poco de humedad relativa, más alta, un poco más de temperatura; simultáneamente desaparece una contradicción del nacer para morir, y vivir para sufrir. Cuando Todo es el sentido de la Nada, porque son equivalentemente patéticos, afortunadamente simultáneos. Sin escrúpulos recuerdo que nada de esto te interesa de mí, sólo te ríes, [vulgarmente diría que cagado de risa es como te encuentras]…. Miente, siempre un poco para poder simpatizar.

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